El problema
El plumbismo es una enfermedad provocada por la intoxicación por plomo (Pb).
El plomo es uno de los metales pesados más tóxicos para los seres vivos. Una vez introducido en el organismo, el plomo no se elimina, sino que se acumula en los huesos. Se sabe, además, que las concentraciones de plomo presentes en un ser vivo aumentan conforme se avanza hacia niveles superiores de la cadena trófica (biomagnificación).
El plomo puede ser liberado en el ambiente a través de numerosas vías, principalmente actividades industriales, mineras y cinegéticas. Una exposición prolongada, incluso a pequeñas cantidades de plomo (inhaladas o ingeridas con el agua y los alimentos) puede provocar una intoxicación crónica cuyos efectos son a menudo subestimados dado que se producen a largo plazo y, normalmente, en combinación con otros factores.
La intoxicación por plomo ha sido identificada como una de las principales amenazas para 35 especies de aves rapaces, entre las que destaca el cóndor de California (Gymnogyps californianus) o el pigargo americano (Haliaeetus leucocephalus). En lo que respecta al quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), en diciembre de 2008 se registró un caso de intoxicación severa en uno de los quebrantahuesos liberados en el Parque Natural de Stelvio, dentro del proyecto de reintroducción en Alpes. En mayo de 2009 en Pirineos uno de los cinco quebrantahuesos territoriales marcados con emisores satélites GPS fue encontrado muerto por esta causa. En Andalucía, dos de los quebrantahuesos liberados en el marco del Programa de Reintroducción de la Consejería de Medio Ambiente han muerto intoxicados.
Una intoxicación crónica por plomo se caracteriza por un debilitamiento general del ave unido a diversos efectos subletales que afectan al éxito reproductivo, comportamiento, respuesta inmune y fisiología. La intoxicación aguda se produce por la exposición a una alta cantidad de plomo durante un periodo de tiempo corto, pudiendo llegar a causar por sí misma la muerte del ejemplar.
La principal vía de intoxicación por plomo es la ingesta de pequeños fragmentos o esquirlas de bala presentes en las piezas de caza mayor no cobradas que les sirven de alimento.
Al alcanzar su objetivo, los proyectiles con plomo tradicionalmente utilizados para la caza mayor se fragmentan, aumentando la probabilidad de ingerir plomo al consumir la carne u otros productos (vísceras, huesos…) procedentes de piezas abatidas con este tipo de munición.

Radiografía de una cierva abatida con munición de plomo por los Agentes de Medio Ambiente.
Mientras que la sustitución del plomo en la munición de caza menor está resultando problemática, en caza mayor, la comercialización de munición metálica con proyectiles de cobre macizo puede solventar el problema. Al contrario que las balas tradicionales, las de cobre, un metal mucho menos tóxico, es muy difícil que fragmenten aún impactando en hueso.
En la temporada 07/08 en Andalucía se cobraron 77.380 piezas de caza mayor. Según datos del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera, IFAPA, estas cifras se tradujeron, además, en, al menos, 1.895 toneladas de carne de ciervo y 865 de jabalí procedente de actividades cinegéticas. Por ello, la posibilidad de ingerir plomo por esta vía constituye también una importante amenaza para la salud de aquellas personas que consumen habitualmente carne de caza.
Además de a las aves carroñeras, el plomo vertido al medio natural por la actividad cinegética (tanto de caza mayor, como menor) también afecta a otras muchas especies de aves (perdiz, codorniz, aves acuáticas…) y mamíferos, como el jabalí o incluso el ganado doméstico en régimen extensivo que ingieren accidentalmente fragmentos de balas y perdigones que quedan abandonados en el campo.
Actualmente, la legislación española (RD 581/2001) sólo prohíbe, al igual que ocurre en Austria, Alemania, Finlandia, Francia, Hungria y Reino Unido, la tenencia y el uso de munición que contenga plomo durante la caza y tiro deportivo en zonas húmedas incluidas en el Convenio Ramsar, la Red Natura 2000 y la Red de Espacios Naturales Protegidos (0,1% del territorio nacional y 48.150 hectáreas en Andalucía). En otros países, como Dinamarca y Holanda, esta prohibición afecta a todo el territorio.
En lo que respecta a la caza mayor, hasta ahora, sólo existe restricción legal sobre munición con plomo en la isla de Hokkaido (Japón) para evitar la intoxicación de pigargos de Steller (Haliaeetus pelagicus) y de pigargos europeos (Haliaeetus albicilla), y en el estado de California (Estados Unidos), que desde julio de 2008 prohíbe la tenencia y uso de munición metálica de plomo en las áreas de reintroducción del cóndor de California.
En el Estado de Arizona, también zona de reintroducción de esta especie, no se ha prohibido el uso de munición de plomo, logrando, sin embargo, disminuir su uso a partir de acuerdos voluntarios.



