«Al penetrar en el nido encontramos al pollo aplastado en el rincón opuesto a la copa, con claros síntomas de encontrarse aterrorizado por nuestra presencia, pero pronto reaccionó, hiriéndonos a uno de un picotazo en un brazo cuando procedimos a su anillamiento y familiarizándose después hasta el punto de que al cuarto día introdujo la cabeza en la tienda para comer un trozo de jamón que le ofrecimos»

Antonio Cano y José Antonio Valverde, Sierra de La Cabrilla (Cazorla, 1959)

 

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